4/3/09

El Tratado de París. Comentario

Los cuatro artículos del documento corresponden al Tratado de París, firmado en esta ciudad en 10 de diciembre de 1898 entre España y Estados Unidos, y que puso fin a la guerra entre ambas naciones, iniciada en el contexto de la Guerra de Cuba.
Cuba_caricatura
Encontramos en el texto las condiciones de la paz impuestas por Estados Unidos a España tras la derrota de ésta en la guerra del 98. Como vemos, España concedió la independencia a Cuba y vendió los restantes territorios (Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam) a Estados Unidos por 20 millones de dólares.
Guerras de Cuba y Filipinas En realidad, Cuba permanecería militarmente ocupada por la nueva metrópoli hasta 1902 y, desde esa fecha y hasta 1934, la enmienda Platt a la Constitución cubana permitía la intervención estadounidense en defensa de sus intereses en la isla. Además, los estadounidenses arrendaron por 200 $ anuales Guantánamo como base naval, situación que se mantiene en la actualidad. Las inversiones en Cuba se multiplicaron y un acuerdo comercial otorgó condiciones preferenciales para los norteamericanos. Cuba pasaba así de depender de España a hacerlo de los Estados Unidos.
Por su parte, Puerto Rico también fue ocupado y administrado militarmente hasta 1900, cuando el ejército fue sustituido por un gobernador civil nombrado por el presidente de EEUU, situación que no cambió hasta mediados del siglo XX, momento en que dicho cargo empezó a ser electivo por los propios portorriqueños. En 1952 adquirió la actual condición de Estado Libre Asociado, lo que significa que pertenece a Estados Unidos sin formar parte de los mismos y sus habitantes tienen la ciudadanía estadounidense, pero no están representados en las instituciones federales ni participan en la elección del presidente norteamericano.
En Filipinas, cuya burguesía mestiza había reclamado la independencia de España desde 1896 liderada por el médico José Rizal, la firma del Tratado de París dio lugar a un cambio de enemigo, comenzando entonces la guerra filipino-estadounidense hasta 1911, especialmente sangrienta. La independencia política la obtendrían en 1946, aunque el archipiélago siguió bajo control económico estadounidense.
Para España, el Tratado supuso la perdida de los restos de su imperio colonial y su postergación, por tanto, en la política internacional. Además, de esta consecuencia territorial, las pérdidas humanas se elevaron en más de 50.000 muertos y varios cientos de miles de heridos. Las pérdidas económicas, aunque inicialmente muy importantes al desaparecer para España los ingresos que proporcionaba la exportación de azúcar, café o tabaco, además de perder el mercado colonial para las manufacturas españolas, se compensaron con la repatriación de capitales hacia la Península. Desde el punto de vista político, aunque la Restauración se mantuvo como régimen, a partir de esta fecha comenzaría una serie de crisis sucesivas que conducirían a la dictadura de Primo de Rivera. Más evidente sería la crisis de conciencia nacional, las críticas a políticos y militares como responsables del desastre y el deseo de “regenerar” la vida nacional y acabar con los males del sistema, especialmente el caciquismo y la corrupción, lo que reforzaría a las fuerzas de oposición.